Impacto ambiental y turismo: humedales restaurados en San José de Maipo
San José de Maipo, esa comuna enclavada en la precordillera de la Región Metropolitana, no es solo un refugio para quienes buscan escapar del ruido de Santiago. Desde hace algunos años, se ha convertido también en un laboratorio vivo para la restauración ecológica. Uno de los proyectos más significativos —y menos conocidos fuera de los círculos ambientales— es la recuperación de humedales altoandinos. Espacios que, aunque muchas veces pasaban desapercibidos, hoy comienzan a ser valorados tanto por su rol ecológico como por su potencial turístico.
Los humedales como guardianes invisibles del equilibrio natural
A primera vista, un humedal puede parecer un simple pantano, un terreno encharcado sin gran atractivo. Pero esa percepción cambia al comprender su función. Los humedales son ecosistemas vitales que filtran el agua, regulan el clima local, amortiguan crecidas y albergan una biodiversidad única. En zonas cordilleranas como San José de Maipo, cumplen además un rol crucial en el ciclo del agua que alimenta ríos y embalses que abastecen a gran parte de la Región Metropolitana.
Según datos de la Convención Ramsar, Chile ha perdido cerca del 60% de sus humedales costeros y altoandinos en el último siglo. Las causas son variadas: expansión urbana, ganadería, incendios, minería y el avance del turismo sin control. Por eso, restaurarlos no es solo una decisión ecológica: es una acción con consecuencias directas para la vida cotidiana de millones de personas.
Restauración ecológica en acción: el caso de los humedales de El Manzano y El Romeral
Uno de los proyectos más destacados de recuperación de humedales en San José de Maipo es el que se ha desarrollado en la zona de El Manzano. En esta área, la Fundación San José Sustentable, junto con el Ministerio del Medio Ambiente y la SEREMI Metropolitana, ha trabajado desde 2020 en la recuperación del humedal de El Manzano, que había sido degradado por la extracción de áridos y la presión urbana.
El proceso no ha sido rápido ni simple. Primero hubo que realizar un catastro de especies, analizar la hidrología del terreno y diseñar una estrategia que no solo recuperara el paisaje, sino también su funcionalidad ecológica. Hoy, tras años de trabajo, la zona ya muestra señales de resiliencia: el regreso de aves como la tagua chica (Fulica leucoptera) o el zambullidor chico (Tachybaptus dominicus) es solo uno de los indicadores.
En paralelo, el sector de El Romeral, más arriba en la cuenca del río Maipo, ha sido escenario de un esfuerzo similar, esta vez impulsado por la comunidad local, la Universidad de Chile y fondos provenientes del Fondo de Protección Ambiental (FPA). La estrategia en El Romeral ha puesto énfasis en el control de especies invasoras, la reintroducción de flora nativa como el junquillo (Juncus procerus) y la protección del hábitat de anfibios en peligro, como el sapito de cuatro ojos (Pleurodema thaul).
¿Cómo conviven el turismo y la conservación?
Una pregunta que surge inevitablemente es cómo compatibilizar estos esfuerzos de restauración con el creciente interés turístico que despierta San José de Maipo. La respuesta no es una fórmula exacta, pero sí hay experiencias que demuestran que se puede lograr un equilibrio.
Uno de los ejemplos más sólidos en este sentido es el trabajo conjunto entre guías turísticos certificados y agrupaciones ambientalistas, que han establecido rutas de avistamiento de aves y senderos interpretativos que permiten a los visitantes conocer estos ecosistemas sin dañarlos. La clave está en la educación ambiental y en limitar el acceso a ciertas áreas en períodos sensibles, como la anidación o la época de lluvias.
En la siguiente tabla se resume el impacto del turismo controlado en humedales restaurados de San José de Maipo:
| Humedal | Actividad turística permitida | Impacto ecológico estimado | Observaciones |
|---|---|---|---|
| El Manzano | Senderismo interpretativo | Bajo | Solo grupos guiados; señalética clara |
| El Romeral | Avistamiento de aves | Muy bajo | Zonas restringidas en primavera |
| Las Melosas | Fotografía de paisajes | Medio | Aún sin regulación efectiva |
Fuente: Estudio Universidad de Chile, 2023.
Participación ciudadana: cuando la comunidad toma el timón
Uno de los aspectos más destacables de la restauración de humedales en esta comuna es que no ha sido impuesta desde arriba. Por el contrario, son los vecinos quienes, en muchos casos, han dado el primer paso.
En 2022, por ejemplo, un grupo de vecinos del sector de San Gabriel organizó jornadas de limpieza y monitoreo del humedal cercano a su zona. A través de talleres, salidas a terreno y difusión en redes sociales, lograron involucrar a estudiantes, emprendedores turísticos y hasta a funcionarios municipales. Gracias a esa iniciativa, el municipio decidió incorporar el área a su Plan Comunal de Medio Ambiente y postularla a fondos de conservación.
Este tipo de acciones se alinean con las directrices de la Ley de Humedales Urbanos, vigente desde 2020, que permite a los municipios declarar humedales dentro del radio urbano como zonas protegidas, con restricciones a obras y actividades que puedan dañarlos.
El agua, un recurso cada vez más escaso
Hablar de humedales en San José de Maipo es hablar también de agua. No es casualidad que varias empresas sanitarias y agrícolas estén comenzando a involucrarse en proyectos de conservación. De hecho, según datos de la Dirección General de Aguas, la cuenca del Maipo es una de las más sobreexplotadas del país, con un déficit hídrico acumulado que ya supera el 20% en la última década.
La restauración de humedales ayuda a regular el caudal de los esteros, a infiltrar agua en los acuíferos y a mantener la humedad del suelo en períodos de sequía. En otras palabras, cada metro cuadrado de humedal recuperado es también un pequeño dique natural contra la escasez.
Un turismo más consciente está emergiendo
Aunque todavía es incipiente, hay señales claras de que el visitante que llega hoy a San José de Maipo no es el mismo de hace veinte años. Las nuevas generaciones de turistas valoran la autenticidad, buscan experiencias más íntimas con la naturaleza y están dispuestos a pagar por recorridos responsables.
Algunas agencias locales han incorporado prácticas como la compensación de emisiones, el uso de vehículos eléctricos y la contratación de guías formados en temas ambientales. Incluso se han visto proyectos que combinan turismo con ciencia ciudadana, invitando a los viajeros a levantar datos sobre especies nativas o cambios en el ecosistema.
Esto no solo aporta a la conservación, sino que también diversifica la oferta turística, crea empleos y genera una identidad local vinculada al cuidado del entorno.
Mirar al futuro sin repetir los errores del pasado
Lo que está ocurriendo en los humedales restaurados de San José de Maipo no es casualidad ni moda pasajera. Es parte de una comprensión más amplia que está empezando a calar en muchas comunidades cordilleranas: que conservar no es frenar el desarrollo, sino todo lo contrario.
El desafío sigue siendo grande. Aún hay sectores donde la presión inmobiliaria y la falta de regulación amenazan los avances conseguidos. Pero también hay una ciudadanía más informada, redes de colaboración entre científicos y vecinos, y una creciente demanda por un turismo más responsable.
La restauración ecológica es lenta, muchas veces invisible en sus primeras etapas, y requiere constancia. Pero al caminar por uno de estos humedales recuperados, ver cómo vuelven las aves, cómo brotan los juncos y cómo el agua encuentra de nuevo su curso, uno entiende que el esfuerzo vale la pena.
Y si quienes visitan estos lugares se van no solo con una buena foto, sino con una historia que contar y un nuevo respeto por lo que han visto, entonces el turismo deja de ser una amenaza y se convierte en parte de la solución.